Pensar con Elías

 

Este texto es parte del trabajo final del seminario “Civilización y descivilización en las sociedades contemporáneas. Contribuciones de Norbert Elías para pensar la educación hoy” dictado en el marco de la Maestria en Pedagogías Críticas y problemáticas socioeducativas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, por la Dra. Carina Kaplan, el Ph.D Ademir Guebara y el Dr.Lucas Krotsch.

 

 

La teoría Sociológica Configuracional de Elías despliega, entreteje y desempolva, conceptos que nos obligan a pensar la sociedad desde ángulos diferentes a los que comúnmente nos acostumbra la sociología.

En primer lugar es importante destacar que los aportes que puede hacernos la sociología configuracional se encuentran directamente relacionados con la historia de vida de Elías. Sus contradicciones y emociones encontradas.

Quizás por eso su concepto de sociedad, lejos definirse como la integración de los individuos, nos interpela a comprenderla como un complejo entramado en el cual los individuos están “rodeados”, son parte. Con esta definición Elías rompe con la cuestión básica de la investigación social y el lugar del investigador, como ajeno al objeto que estudia.
A partir de esta integración se desarrollan una serie de interdependencias. Explicar estas interdependencias implica poner en tensión otros conceptos que, por añadidura comienzan a emerger y deben ser, al igual que el concepto de sociedad, re-significados o nominados. Seria un volver a ponerle nombre a las cosas. Y como bien sabemos las palabras designan a las cosas y estas construyen realidad.

Aparece pues en la teoría de Elías el concepto de largo plazo, larga duración.
Si las sociedades son un entramado de relaciones, de interdependencias, solo se podrán explicar los cambios societales en un proceso de larga duración, al que el sociólogo alemán denomina proceso civilizatorio.
Ahora bien, estas relaciones interdependientes, no se dan en una sociedad de individuos o grupos, de ahí que Elías prefiera el término configuración para plantear la relación de una sociedad que anida en su mismo proceso constitutivo. Un proceso dinámico.

En este proceso de relaciones interdependientes, juega un rol importante lo que Elías denominó “monopolio de la violencia física”
Este concepto da cuenta de la formación de las sociedades estatales y el modo en que la violencia fue monopolizada por un estado que se convirtió en mediador de las luchas entre los distintos estamentos o niveles sociales. Lo que viene a poner en la escena los lugares antagónicos en los cuales se ubica una teoría social marxista y una teoría social eliasiana.

Para los marxistas el Estado responde exclusivamente a los intereses de las clases dominantes y por esta razón la transformación de la sociedad esta directamente relacionada con la lucha de clases.

Para Elías la sociedad se conforma, como ya lo expresamos en párrafos anteriores, como un proceso dinámico.

Este proceso dinámico resulta en lo que él denomina un proceso social ciego y apunta:

“Es evidente que la «civilización», como la racionalización, no es un producto de la ratio humana, no es el resultado de una planificación que prevea a largo término. Sería impensable que en la base de la paulatina «racionalización» se encontrara ya un comportamiento y una planificación «racionales» que actuaran a lo largo de los siglos. Es impensable que el proceso civilizatorio haya sido iniciado por seres humanos capaces de planificar a largo plazo y de dominar ordenadamente todos los efectos a corto plazo, ya que estas capacidades, precisamente, presuponen un largo proceso civilizatorio”

La intención de este trabajo es utilizar algunas de estas categorías para favorecer la comprensión de la trayectoria y relevancia de los juegos, pasatiempos y deportes en el proceso de la civilización en general; poner sobre la arena de las discusiones el deporte como contenido de la educación física escolar argentina y sus implicancias en el proceso de conformación de la matriz de la disciplina escolar.
Para ello las categorías eliasianas nos serán de utilidad para demoler algunos mitos y tal como sostiene el mismo Elías hacer “el intento de mirar el presente desde el futuro, en vez de hacerlo a partir del pasado”

Algunas precisiones sobre el deporte y su constitución histórico sociológica desde la teoría de Norbert Elías

Desde la perspectiva de la teoría configuracional se nos invita a pensar que aquello que estudiamos como el “origen del deporte”: los juegos olímpicos de Grecia, no son sino espacios donde algunos juegos podrían tener relaciones de semejanza con los actuales, pero que sin lugar a dudas, su proceso constitutivo dentro de la sociedad poco y nada tienen que ver con el deporte tal y como lo conocemos en la actualidad, ni siquiera tal y como surgió en la Inglaterra pre y pos industrial, tal como lo sostiene la hipótesis de Norbert Elías.
Una categoría que es de suma utilidad para profundizar en este análisis es la de monopolización de la violencia, tanto para comprender la conformación de las redes de interdependencia, concepto base de la teoría de Elías, cuanto para explicar el proceso de conformación del deporte, al menos en una perspectiva europea. Si bien en el marco de este seminario el PH. D Ademir Guevara puntualizó que la teoría de Elías no pretende abocarse sólo y simplemente en un contexto europeizante, considero necesario advertir, que el proceso de ocultamiento o mejor expresado invisibilización de los deportes propios de la cultura “no hegemónica” dieron por resultado que estos no pudieran ocupar (al menos hasta hace muy poco) un lugar en los debates, investigaciones etc de los mismos, desde una perspectiva latinoamericana.

Por lo tanto para el análisis de los deportes “autóctonos” deberemos recurrir a las herramientas que nos provee esta teoría para pensar las relaciones desiguales que se plantean entre establecidos y forasteros.

En este caso, entiendo que la situación se plantea de modo diferente a la que Elías expone en su texto. En el sentido que los forasteros propiciaron el proceso de estigmatización de los establecidos, logrando a partir de ello la desvalorización de los deportes o juegos propios de las culturas colonizadas.

Es interesante, en este punto, comprender la imposibilidad de nominar a las contiendas y enfrentamientos como deportes y cómo nos empeñamos o la cultura hegemónica nos impone nombrarlos simplemente como juegos ancestrales.

¿Por qué no podríamos utilizar la categoría de monopolización de la violencia física para pensar cómo en el proceso civilizatorio de aquellas primeras sociedades pre estatales hubieron, tal como en las sociedades europeas, niveles de aceptación de la violencia que fueron mutando hasta concebir dentro de aquellos juegos algunos que a partir del establecimiento de reglas y demás, fueron transitando un proceso que devino en la formación de “deportes”?

Nos cuesta hasta nomirnalos deporte.

Pero siguiendo la teoría de Elías quizás pudiéramos poner en un pie de igualdad el proceso de civilización que dio como resultado unos deportes, que merced a ese mismo proceso se invisibilizaron y a partir de las nominaciones de la cultura hegemónica siguieron siendo “juegos ancestrales”

Violencia y deporte

Elías sostiene:
“La combatividad y la agresividad, por ejemplo, encuentran una manifestación
socialmente aceptada en la competencia deportiva”

Pensar con Elías las diversas manifestaciones del deporte produciendo o reproduciendo, al interior de las relaciones de interdependencias de los individuos, nos obliga a recorrer (de modo muy somero, por la extensión de este trabajo) el camino trazado por los juegos y deportes y la relación de estos con la agresividad.
Los juegos olímpicos instaurados en el 776 antes de Cristo en Grecia. Vinieron a garantizar un espacio de demostración de poder y un espacio de luchas simbólicas por las posiciones relevantes de las polis griegas.

Se destaca que en estas contiendas solo había lugar para los hombres, pero no para cualquier hombre, sino para los “aristoi” provenientes de la clase alta, guerreros o parlamentarios y VARONES.
Los Juegos Olímpicos de la Antigüedad se relacionaban con la vida religiosa, cultural y política de la sociedad helena y se celebraban en medio de una tregua sagrada.
A partir de los juegos se organizaban reuniones ínter helénicas, ya que por entonces, Grecia se dividía en estados independientes que en muchas ocasiones estaban enfrentados entre sí.
Vale decir que los Juegos Olímpicos han venido a ocupar el lugar donde la violencia es canalizada, ya como simulacro de batalla entre contendientes de distintas polis, ya como espectáculo donde los distintos habitantes de esas polis, podían apreciar las dotes de sus varones, guerreros y observar en los triunfos de estos el favor de los dioses.
Es este el primer ejemplo, quizás, de la monopolización de la violencia en aras de la formación de un estado regulador, tal y como postula la teoría eliasiana.

El fuego olímpico se apago durante casi 1500 años gracias a Teodosio I que, en el año 393 d.c. los abolió por ser considerados paganos cuando el cristianismo se impuso como religión oficial.

Sin embargo y tal como sostiene Elías en su ensayo sobre el Deporte como problema sociológico hay interrogantes que son complejos de responder. Cuando nos internamos en el problema de los niveles de violencia aceptados por aquella sociedad griega por contraposición a las sociedades medievales.

Explicar este fenómeno desde la postura de los procesos civilizadores contribuye a desmoronar el mito según el cual, el origen de los deportes tendría su historia “noble” en aquellos juegos de la Grecia clásica.

De torneos y Justas


Para las sociedades medievales la agresividad física, el castigo corporal, la tortura, eran aceptados como parte del placer del éxito en la batalla.

“No es solamente que al guerrero de la Edad Media le gustara el combate; es que vivía de él; pasaba su juventud preparándose para la lucha y cuando era maduro se le armaba caballero y pasaba tanto tiempo de su vida combatiendo, como se lo permitieran sus fuerzas hasta bien entrada la vejez. Su vida no tenía ninguna otra función; su vivienda era un puesto de guardia, una fortaleza, un arma de ataque y de defensa al mismo tiempo. Y, cuando por casualidad o por excepción, el caballero se veía obligado a vivir en paz, por lo menos necesitaba la ilusión de la guerra. Se batía entonces en torneos y estos torneos a menudo se diferenciaban muy poco de las luchas reales”

A partir de esta cita es posible comprender las relaciones entre los sujetos en la era medieval. Los grados de agresividad necesarios para sobrevivir, determinaron también los grados o niveles de violencia que podían ser tolerados e incluso aceptados dentro de las normas de la época. Al constituirse esta, como una sociedad típicamente belicista, agresiva, los juegos y deportes representativos de ese momento histórico, se encuentran del mismo modo atravesados por esta cualidad.

Los primeros torneos consistían en que un grupo de nobles y sus caballeros formaban dos pequeños ejércitos, acordaban unas cuantas normas básicas y se preparaban para luchar por un terreno determinado durante un día concreto, o parte de un día. Una de las normas de los torneos consistía en que si a uno hacían prisionero, debía entregar su caballo, sus armas y su armadura a su captor y pagar un rescate, como en la guerra real; no resultaba fácil juzgar un ataque a campo abierto en un terreno que podía abarcar muchas millas, pero no cabía duda quien había capturado a quién. Los caballeros aceptaban la casi total certeza, que iban a terminar el día, agotados y llenos de magulladuras, con bastantes probabilidades de resultar heridos o lisiados o muertos si la habilidad o la suerte les fallaban. Por supuesto que estos torneos tenían poco de “deportividad” y tal como asegura Elías las reglas del “fair play” llegaron bastante tiempo después, como parte del proceso de civilización que garantizaba una excitación agradable sin llegar a las lesiones de ninguno de los contendientes.

Con el tiempo, los torneos fueron cayendo en desuso y sustituidos por las justas, duelos uno contra uno. Parte de esta transformación esta ligada al hecho de la gran cantidad de heridos e incluso muertos que quedaban como resultado de estos torneos.

La iglesia y el Estado deciden poner coto a estos torneos, modificando las reglas, despuntando las armas pero garantizando, de todos modos, el espectáculo.
En estos duelos la destreza del caballero jugaba un rol mucho más importante. Los caballeros sujetaban la lanza firmemente bajo la axila, dirigían la punta contra su oponente y se lanzaban a la carga, con todo el peso del caballo y del jinete tras la afilada punta.

Cada caballero trataba de golpear al contrario con la fuerza y la puntería suficientes para desmontarlo de la silla, lo que exigía una habilidad considerable. Estas competiciones eran más fáciles de observar y juzgar que los torneos y mucho menos peligrosas.

Otros juegos podían ser mas “populares” o practicados por el “vulgo” en general son juegos en campos de dimensiones indeterminadas, con obstáculos, cuyo número de jugadores resulta impreciso, u otros juegos como la lucha en la que según cuentan la única restricción pautada era no golpear debajo de la cintura al rival.(¿?)

Para Elías algunos juegos o pasatiempos, desarrollaron algunas características, a partir del cuales devinieron en lo que hoy podríamos llamar deportes.

¿Por qué algunos juegos sí pudieron realizar su desarrollo en el sentido que les permitió erigirse en deportes y otros no?

Algo de esto se pretende elucidar a través de las categorías desde las cuales la teoría configuracional comprende la “evolución” de la sociedad.

Como bien expresamos anteriormente el juego y el “deporte” guardan especial vinculación con las emociones.

Para los caballeros medievales la emoción estaba asociada a la guerra y por ello los torneos y las justas eran “simulacros” de batallas o batallas sin ningún simulacro.

A partir de la preindustrialización se hace necesario establecer relaciones de diferenciación entre la moral y las buenas costumbres de la burguesía contra la inmoralidad y las malas costumbres de las clases populares.

Esto también fue apareciendo en los juegos y pasatiempos.

En el caso de Inglaterra los primeros pasatiempos estuvieron ligados a deportes tales como la caza. En ese tipo de pasatiempos, la violencia estaba más centrada en la lucha que se establecía entre dos animales. (Elías en Deporte y ocio en el proceso de la civilización, toma a la cacería de zorros como ejemplo) y además los”caballeros” no salían de caza para comer, sino que lo hacían por “deporte”.
Algo que parece central para comprender el proceso de transformación de los pasatiempos o juegos en deportes o juegos deportivos, es la capacidad de estos de proveer a los participantes (jugadores- deportistas- espectadores) un cierto grado de “emoción agradable”. Entender a los deportes como configuraciones sociales en las cuales se generan redes de interdependencias, que permiten “librar unas batallas figuradas” dentro de las cuales hay tensión entre lo que acontece entre los jugadores y entre los contrincantes y entre estos dos a la vez.

Esta mirada sobre el juego deportivo y estas relaciones de comunicación y contra comunicación motriz son algunas de las bases sobre las cuales el sociólogo francés Pierre Parlebas desarrolló parte de su teoría sobre los deportes y posteriormente la Praxiología Motriz.

Volviendo a las relaciones del deporte y las emociones, debemos considerar a su vez que a partir de la modernidad otros factores han ido influyendo en la popularización o mejor dicho en la imposición de algunos deportes como hegemónicos por sobre otros. En palabras de Elías las redes de configuraciones se hacen cada vez más complejas, hay más y más individuos participando en las configuraciones sociales.

Por este motivo la emoción necesaria que debe generar un juego ya no puede simplemente centrarse en el placer de los que juegan; que serían las dos configuraciones interdependientes “primarias” por decirlo de un modo simple; sino que a su vez quienes participan del juego como observadores, esperan asistir a un buen espectáculo. Sobre todo que genere una buena dosis de tensión y que no se defina de antemano. Es decir que genere placer tanto en los jugadores cuanto en los espectadores. Para que esto suceda es necesario que otras figuraciones o patrones, establezcan relaciones de interdependencia.

Por tanto podríamos decir siguiendo a Dunning, que se establecen cadenas más largas de interdependencias y más diferenciadas. En ellas las funciones de quienes participan se van especializando paulatinamente, el poder se distribuye de un modo mas equilibrado (o no) De alguna manera hay reciprocidad en los controles sobre el poder que se despliega en estas relaciones interdependientes.
Para el caso de los deportes modernos, esta prolongación de las cadenas de interdependencias incluye, entre otros, a las federaciones / asociaciones, que son quienes escriben las reglas y las figuras de árbitros y jueces, quienes representan esa ley, etc.

Del mismo modo la inclusión en estas cadenas de interdependencias de figuraciones como las empresas, ya sean de indumentaria o medios de comunicación, afectó la organización de los deportes basados en la ley de la oferta y la demanda.

No solo la oferta en el sentido del mercado, sino como una oferta de un espectáculo agradable, que mantenga en vilo al público y que genere una tensión lo suficientemente equilibrada. Es decir que se resuelva rápido pero no tanto.

Tal como sostiene Elías:
“… la dinámica figuracional de un deporte debe estar equilibrada para impedir, por un lado, que las victorias sean demasiado precipitadas y, por otro, que haya demasiados empates”

La TV ha contribuido en mucho a la modificación de algunas cadenas de interdependencia en el deporte, podríamos decir, de primer nivel. Ha influido en la reorganización de los tiempos, por citar dos ejemplos: el tenis y el voleibol. En sus versiones reglamentarias originales, siempre debía haber diferencia de 2 juegos o puntos entre un equipo u otro para alcanzar la victoria, con los sistemas de desempate rápido las reglas se modificaron y los tiempos de juego se acortaron notablemente.

Expresiones como “muerte súbita” “gol de oro” y otros por el estilo, dan cuenta de la necesidad del equilibrio necesario para garantizar el éxito del deporte y el espectáculo.

Algunos datos interesantes sobre los juegos y “deportes” latinoamericanos

Algunos de los juegos conocidos a través de las investigaciones dan cuenta de un tipo de organización en ellos que estaba ligada, como sostiene Elías a los pasatiempos, la generación del placer.

Los mapuches, por ejemplo, practicaban el palín o viñu, que se asemejaba a la chueca y al actual hockey.

Este juego despertaba entre los mapuches una intensa pasión comparable con la de las actuales contiendas futbolísticas argentinas. En estos juegos se incluían prácticas mágicas y cánticos.
En cuanto a la monopolización de la violencia, aparecen también en este juego la presencia de unas reglas y sus representantes. Tal como puede leerse en esta cita que hace Guinnard en su libro Tres años de cautividad entre los Patagones:

“rara vez concluyen estas diversiones sin que haya piernas y brazos rotos y aún cabezas descalabradas. No hago figurar en la cuenta los latigazos que distribuyen los jueces de campo, desde lo alto de sus caballos, a los combatientes fatigados para que recobren fuerzas y vigor”.
Del mismo modo Eduardo Machicote en su texto Actividades, juegos y deportes indígenas cita
“no era la chueca el único juego con pelota, los indios chiquitos jugaban un juego muy parecido al fútbol actual, siendo eximios cabeceadores .Los guaraníes, en cambio, jugaban la pelota con el empeine de los pies. De ahí proviene sin duda, la habilidad y la pasión que ponen los argentinos en un juego, al que erróneamente le adjudican paternidad inglesa”.
Si bien la perspectiva de este autor, sitúa a estos juegos emparentados con el fútbol ingles, lo cuál no coincide con el posicionamiento de este trabajo, es útil la cita para comprender, que en las formaciones sociales pre estatales latinoamericanas el valor del juego estaba presente.

Guillermo Magrassi, sostiene sobre los juegos de pelota de los pueblos ancestrales:

” …todos los juegos de pelota son patrimonio cultural exclusivo de origen indo americano. La totalidad de las plantas que producen caucho, goma natural o goma elástica pertenecen a la flora indígena americana. En Europa, el fútbol se jugaba desde el siglo XV, pero se empleaban para jugarlo vejigas llenas de aire…..”

Según los testimonios de Sánchez Labrador en su libro Paraguay Católico, entre los mocovíes, vilelas y guaicurúes eran muy populares el boxeo colectivo, la realización de carreras pedestres y la natación deportiva, con características muy similares a las modernas.

Sobre el boxeo en particular es sorprendente como los niveles de violencia que resultaban permitidos en estas contiendas, parecen estar sujetos a mayores restricciones que sus pares europeos. En este caso el lugar de los “árbitros” o la ley estaba ocupado por “los padrinos” que acompañaban a cada uno de los jóvenes contendientes.
Dice Sánchez Labrador:

“Llevan todos en las muñecas algunos cascabeles, o pezuñas de puerco, que al bracear forman su sonido. El que salió a provocar halla luego competidor. Este hace lo mismo de registrar el sitio. Antes de arremeterse parecen dos gallos que se disponen a la lucha. Se acercan, se retiran, como si no les diera mucho cuidado. Al fin se acometen a puñadas, de donde diere, y venza el que pudiere. Es juego algo pesado porque algunos salen ensangrentados, y más de una vez dan en las sienes o debajo de la nariz el golpe y el herido cae en tierra atolondrado. Cuando ya ven los padrinos a los combatientes encarnizados, meten el montante, que es la mano, los apartan y hacen que otros dos salgan a medir los brazos. Recorridos todos, se retiran con el mismo orden con que vinieron, tiene una merienda, y quedan tan amigos como si nada hubiera pasado”.

En el mismo sentido y algún tiempo después, el tradicional juego de pato, no sufrió la misma suerte que los juegos de las comunidades autóctonas.

En ese sentido estaríamos ante la presencia de un análisis figuracional similar al propuesto por Elías para explicar la cacería de zorros inglesa.

En principio se supone que el juego del pato consistía en correr y atrapar patos con lanza por la ciudad y los valles. Mas tarde se incorporó el uso del caballo, que como es sabido fue introducido por los españoles, y se complejizó el juego. De todos modos se trataba de arrebatar al contrario un pato vivo que se introducía, con la cabeza afuera, en una bolsa de cuero con una o dos manijas.
Este juego fue prohibido, sostiene Luppo en su libro Historia Política del Deporte Argentino por:

“la autoridades religiosas y civiles por el alto nivel de peligrosidad y las consecuencias fatales que traía aparejado el hecho de querer llegar a cualquier precio con el pato al punto señalado”

No obstante lo cual y a pesar de las prohibiciones y restricciones de las que fue blanco, es uno de los juegos y deportes que perduraron en la medida que modificaron sus reglas.
Vale decir que el juego se avino a las restricciones propias de un proceso civilizador, que regulo las acciones de los participantes, del mismo modo que regulaba las relaciones sociales.

Sostenemos que el proceso de la civilización que impuso la colonización española, produjo, como ya sostuvimos en un primer momento la invisibilización de la mayoría de los aspectos de las culturas autóctonas y por ende, los juegos y deportes no quedaron ajenos a tal colonización. Se impuso entonces un etnocentrismo cultural.

Deporte y escuela

De algún modo la aparición de las instituciones educativas se debe a algunas cuestiones que se relacionan como sostiene Elías con un proceso de individualización que es en sí, también, un proceso de civilización.

Las instituciones como espacios de regulación de emociones e instintos, y particularmente la escuela, surgen a partir de (entre otras cosas) : la emergencia de la categoría infancia, la transferencia de la educación de los niños al estado y la formulación de un método para asegurar la enseñanza

La Revolución industrial, las desigualdades económicas cada vez más acentuadas y otra serie de factores, contribuyeron decisivamente a que los ingleses asimilaran el deporte como un pasatiempo viril, moral e incluso místico. Esta asimilación implico darle al deporte un lugar en las “High School”

Una figura central que propicio la inclusión de los deportes como parte de la formación física, intelectual y moral del los alumnos fue Thomas Arnold

La motivación de Arnold para incorporar los deportes en las escuelas se apoyaba en una forma de entretenimiento de los muchachos de las clases aristocráticas y de la burguesía inglesa. El consideraba que el bienestar del hombre dependía mucho más de su intelecto que de su físico, es más, creía que en realidad dependía más de su excelencia moral y religiosa que de su intelecto.
Por tal motivo podríamos decir que desde muy temprano en la conformación de las instituciones educativas en Inglaterra, los deportes tuvieron un rol e integraron parte de la currícula de la enseñanza.
Por el contario en la formación de la escuela argentina, el deporte no se posiciono como eje de la educación física escolar hasta promediar el siglo XIX.
En la escuela de la colonia y la escuela común posterior al congreso pedagógico de 1882 la educación física aparece tal como la postula el art 14 de la Ley 1420

“Las clases diarias de las escuelas públicas serán alternadas con intervalos de descanso, ejercicio físico y canto”

 

Dentro del marco del proceso de civilización propuesto como oposición a la barbarie, la escuela común argentina como es de público conocimiento, busco una base común, un significado común, a partir del cual homogeneizar sobre la conformación de la identidad nacional.
En ese mismo sentido los contenidos de la educación física, seguían la línea de los ejercicios físicos como descarga y como unidad disciplinante sobre la conducta visible de los sujetos.
Sarmiento escribe:

” la gimnástica civilizará a los tobas que no conocen disciplina sino cuando van a la guerra a fin de robar y matar con éxito”

Algo que se deja entrever en esta cita de Sarmiento es la funcionalidad de la “gimnástica” antecesora de la educación física en la escuela, para colaborar en proceso de la constitución de un estado nacional que asegure una identidad cultural unificadora. Identidad que debía guardar relacion con las reglas de moral y buenas costumbres. Es decir desarrollar la cortesía y los saberes “cultos”.

Proceso de civilización vs cultura, que tal como sostiene Elías, abona a una distorsión de lo que se comprende por cultura.

“También el concepto de civilisation, como el de «cultura», constituye, en un principio, un instrumento de los círculos de oposición de la clase media, especialmente en el enfrentamiento social interno.”

La influencia sobre los contenidos de la Educación Física Argentina estuvo dada por la gimnasia alemana y no tanto por el movimiento deportivo anglosajón, esto explica la tardía aparición del deporte como contenido central de la asignatura.
A partir de 1906, con la fundación del Instituto Numero 1 de Educación Física, la conformación del sistema argentino de gimnasia elaborado por Enrique Romero Brest, la educación física toma otro impulso. De todos modos los contenidos siguen atados a los ejercicios corporales que aseguren un cuerpo saludable, fuerte y vigoroso para los varones, grácil y etéreo para las mujeres.

Es interesante, aunque no posible, por la extensión de este trabajo repensar a partir de las categorías eliasianas y la formación de los estados, los diversos papeles que la educación física cumplió en este proceso.

El proceso de deportivización de la educación física se dio en nuestro país a partir de la década del 30 pero se afianzó durante las presidencias justicialistas. El deporte comenzó a formar parte de una política de estado y en algunos casos represento el triunfo de la “cultura” contra la civilización, sobre todo en la representación de los deportistas que provenientes de las clases populares accedían a los beneficios del deporte.

Además la popularización de los juegos deportivos y deportes, hizo ingresar en las escuelas no solo la competencia deportiva, sino a los deportistas como educadores de lo corporal.

Final abierto

La teoría configuracional de Elías se constituye en una herramienta que posibilita el análisis dinámico de los diversos objetos culturales. Para el caso de este trabajo el deporte como contenido de la educación física escolar. Para comprender como en un proceso de larga duración unos juegos y pasatiempos ancestrales “sobrevivieron” adaptándose al proceso civilizador.

Entiendo que una categoría central es el de monopolización de la violencia. A través de este es posible dar cuenta de las “transformaciones” sociales, las adaptaciones, las modificaciones, que los juegos- deportes y pasatiempos han transitado por el largo proceso civilizador.

Esta perspectiva nos invita a alejarnos de otra mucho más lineal e historiográfica, que narra los acontecimientos simplemente desde una perspectiva cronológica, como si tales acontecimientos pudieran comprenderse fuera de las relaciones sociales e históricas que dieron origen a su emergencia o desaparición.

 

 

 

Bibliografía

 

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